El objetivo final de toda herramienta de simulación consiste en reproducir unas determinadas condiciones de entorno para generar en el usuario una serie de sensaciones que resulten tan parecidas a la realidad como sea posible. Si existiera un simulador capaz de generar sensaciones tan realistas que el usuario no supiera encontrar diferencias entre la realidad y la experiencia simulada, se diría que dicho simulador es totalmente inmersivo, o que proporciona una inmersión del 100%.
Para poder generar sensaciones realistas en el alumno, es necesario alimentar todos sus sentidos con estímulos igualmente realistas. Aquí entra en juego la tecnología de simulación a los siguientes niveles:
• Vista: es necesario que todo lo que el alumno vea durante la simulación sea real, o al menos realista. Para ello, son necesarios los siguientes elementos:
• Cabina de simulación réplica del vehículo real, con panel de mandos e igual posición de los diferentes elementos.
• Pantallas de proyección amplias, cubriendo la totalidad del campo visual del alumno en el puesto de conducción. Imagen continua, con brillo y color uniformes y de alta resolución.
• Escenario virtual realista. Frecuencia de refresco superior a 30 Hz (es deseable alcanzar los 60 Hz).
• Oído: la cabina de simulación debe estar dotada de un sistema de sonido de alta calidad, capaz de reproducir sonido estéreo y envolvente.
• Sistema Vestibular: para reproducir las aceleraciones propias del movimiento de la máquina que se está simulando, es necesario dotar al simulador de un sistema de movimiento de al menos 6 grados de libertad.
Todo lo anterior sólo puede proporcionar un funcionamiento satisfactorio si actúan una serie de Modelos Matemáticos capaces de simular el comportamiento de la máquina real con un nivel de precisión y sofisticación lo suficientemente alto como para generar todos los efectos y matices que permitan identificarla de manera inequívoca. Sólo así las experiencias acumuladas en el simulador pueden proporcionar una experiencia aplicable a la vida real.